En la conversación, Figueroa planteó una ruta distinta para fortalecer la democracia: elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, eliminación del margen de 8% de sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados, nuevas reglas para integrar autoridades electorales y una revisión del modelo de representación en el Senado. El exconsejero sostuvo que México sí necesita una reforma electoral, pero una que amplíe derechos y no implique retrocesos.